“Tal vez aquella visión entraba por una resquebrajadura de su cerebro y se aprovechaba de esas pequeñas manchas que causaban, según le habían explicado los neurólogos, su enfermedad: manchas que eran como espacios desiertos que se iban expandiendo por su masa gris. En los desiertos hay espejismos tan reales que pueden conducir a la locura a los guías más experimentados, los obligan a salirse de sus rutas, los adentran entre las dunas y se los tragan para siempre.”
Pero este libro habla también de resiliencia y de lucha, de personas que han tenido una vida tormentosa o con una gran carga emocional, y de otras historias de violencia y crueldad que se van entrelazando y haciendo que la lectura parezca un viaje en una montaña rusa. Hay historias que en sí mismas podrían ser una novela negra pero que se integran y conectan bien en una trama compleja.
En esta novela, Víctor del Árbol toca temas tan diversos como el amor, la violencia, la vejez, la venganza, la amistad, la enfermedad, la guerra,…

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