Alegoría o realismo mágico son dos palabras que definirían el estilo de esta novela por la que he conocido a David Uclés, un autor que pese a su juventud y no haber vivido los tiempos que narra es capaz de adentrarse en la historia con una sensibilidad increíble. Según cuenta en el libro y en las entrevistas, se ha nutrido de las historias que le contaba su abuelo además del trabajo de documentación.
Ese realismo mágico lo vemos en cómo describe algunos momentos de la desgarradora guerra civil, sus inicios, o de la vida de las gentes que la sufrieron.
"Pero la ceniza venía del centro de la tierra. La península había sentido de golpe toda la sangre que iba a recoger durante la guerra que acababa de comenzar y estalló de dolor: sacudió las placas y agrietó su centro geográfico, que se encontraba cerca de Madrid, justo debajo del cerro de los Ángeles. Se tragó todo el monumento al Sagrado Corazón" ( que hace alusión al derribo que hicieron los milicianos republicanos de ese símbolo religioso)
“En Jándula, las lágrimas brotaban de un color diferente dependiendo de la emoción: rojas de amor, azules de tristeza, negras de dolor, amarillas de alegría... En las lágrimas de Fuensanta le parecía apreciar un ligero tinte morado, así que se dijo que todo estaba bien, que no eran de amor. Si María hubiera sabido que eran el cian y el rojo los que formaban aquel color, no se habría quedado tan tranquila. O quizás era conocedora de los colores y simplemente se negaba a aceptar la realidad…. El resto del tiempo María lo pasaba pegada a la ventana que daba hacia el camino. En aquel par de semanas, el cristalero del pueblo tuvo que cambiarle el vidrio cuatro veces; la mirada perdida de María lo desgastaba hasta que el agua acababa entrando en casa.”(pág 84)
Es curioso como en algunos momentos de la historia el narrador entra a formar parte del relato:
“¿No ves que el narrador está contra la fiesta? ¿Y eso cómo lo sabes tú? ¡Lo intuyo! … Si no, preguntémosle a una persona del bar qué piensa de los toros. Lo que diga será lo que piensa el narrador. Estoy seguro de que, si nos está «leyendo», entrará al trapo” (pág 108)
“A continuación, dejaré descansando a nuestra familia unas semanas, dedicada a los cultivos tardíos….e iré a echar una ojeada al resto de la península, a las primeras tierras cercanas regadas con sangre” (pág 195)
La novela me ha gustado y me ha removido por dentro pues habla de deshumanización y de una contienda que dividió a nuestro país y que tristemente parece haber dejado muchas heridas abiertas.
David Uclés tiene una prosa que engancha y aunque es un libro de muchas páginas se lee con fruición.
Otras citas relevantes para mí:
“El trabajo en el campo era duro porque nunca cesaba. Siempre había algo que sembrar, regar o recoger, amén del trabajo posterior preparando las conservas y los envíos o trueques. Aun así, la belleza viva de la tierra bien trabajada y florecida recompensaba ampliamente el esfuerzo invertido.”(pág 46)
"¡Que la luz se ha ido porque la guerra está al caer! Si no está aquí ya.
-¿Contra los franceses? —El comentario de un niño hizo reír a los reunidos
-¡Ojalá! Sería mucho más sencillo.
-¿Contra quién entonces?
- Contra nosotros mismos — añadió un hombre mayor con los ojos clavados en el fuego.
-¡Mire, métase sus historias y guerras por donde le quepa, abuelo.
-¡Oiga, no le hable usted así tampoco, que es un hombre mayor
-¡Pues que no nos hable él así a nosotros! Aquí hay niños pequeños y no veo a cuento de qué hay que meterles miedo.
-¿Miedo? Un buen baño de realidad a tiempo hace más bien que mal" (pág. 120)
"¿Nosotros de qué bando somos?
¿No te lo he dicho mil veces?
¡Sí, del bando del campo! Pero eso no tiene sentido.
¡Nosotros, centrados en el campo! Y la política, para los que entienden de ella.
Pero, si llegado el momento tenemos que elegir un bando, ¿qué hacemos?
Si te soy sincero, no lo sé. Así que espero que no llegue ese día
¿Y por qué no lo sabe?
José, no es fácil elegir." ( pág 189)
“ Siento mucho lo de vuestro pequeño, pero mi deber ahora es para con los vivos, y vuestro estado me preocupa. Sufrís el mal de la melancolía. La bilis negra se ha acumulado en vuestro corazón.…. ¿Por qué a mí no se me ha acumulado la bilis negra?, preguntaría al médico días después (Odisto). Porque usted es el hombre más fuerte de todo este libro y resulta un buen ejemplo del campesino que todo lo sufre y aguanta". (pág 242)
" pienso que la fe de un católico centroeuropeo es más pura y sentida que la de un íbero, pese a que el íbero la demuestre y manifieste de puertas afuera" ( pág 325)
"-Hermana, hecho de menos a papá.
-Gonzalo, echo se escribe sin hache
-¿Cómo sabes que lo he dicho con hache si es muda?
- Porque cuando hablas suelo imaginarme las palabras escritas en la mente" (pág. 563)
" Por cierto, si os preguntáis la razón por la que he preferido descongelarlos y matarlos a que despertaran en cuarenta años ( haciendo referencia quizá a Walt Disney), os la resumo: me da pena que, en cuatro décadas, los niños despertaran en una sociedad que, en lugar de tratar la guerra con una firme memoria histórica, firmará un pacto de silencio y dedicará un par de páginas en los libros de texto al conflicto" ( pág. 629)
Citas del libro que me han evocado un viaje o viceversa:
Cuenca
“y llegó a la catedral. Le pareció bella pero extraña, como inacabada. Esto se debía a que a ambos lados del rosetón de la fachada principal había construidos dos arcos apuntados que no daban a un espacio cerrado, sino al cielo, como ventanas abiertas. También se debía a que faltaban varias piezas ornamentales básicas, sumadas a las dos torres principales que antaño coronaban el templo y que habían alcanzado dos veces el alto de la fachada. Más tarde sabría que la catedral no siempre había estado así, pero que, tras la fulgurante caída de un rayo y el incendio posterior, poco se salvó de la parte más alta. Se renovó a medias, manteniendo el estilo “.(pág 388)
“ Hay un árbol en la península que ha sido testigo del odio entre íberos en la historia reciente.…el árbol de Guernica. Su fama comenzó en el siglo xiv, cuando acogió bajo su sombra por primera vez los fueros de los Reyes Católicos. Desde entonces, tuvo un valor especial para los éuscaros, tanto que se estableció como símbolo de la unión de sus pueblos, convirtiéndose en un emblema foralista y nacionalista… Un roble fuerte, pero como todo árbol, mortal. Cuatro siglos después de su nacimiento, los lugareños de Gernika apreciaron los primeros síntomas de fatiga…Decidieron plantar un retoño del árbol al lado del original, en el recinto de la Casa de los Fueros“ (Pág 418)