Casa de América
He sabido que el palacio que se recrea en el libro es el Palacio de Linares, hoy Casa de América. Y como en la visita guiada que ofrece el palacio no se pueden hacer fotos de muchas salas, he utilizado las de la web para acompañar a las citas que hacen referencia a algunas salas.
"Los balcones de la fachada principal, de finales del siglo XIX, dejaban intuir desde la calle Recoletos de Madrid el espectáculo de luces y sofisticación que tenía lugar en el salón de baile;"
"modernísimos proyectores iluminaban pantallas situadas de forma estratégica en varios puntos del enorme salón, que tenía planta elíptica e imitaba a la Galería de los Espejos del Palacio de Versalles."
"Amanda descendió a toda velocidad las amplias escaleras de mármol de Carrara, que en su balaustrada disponían de incontables alegorías a las ciencias y las artes,..."
"Cuando, tras abrir la cerradura, Amanda entró en el salón de música, a Dimas le pareció haber viajado en el tiempo y comprendió por qué aquel edificio era conocido como el Palacio Dorado. Al igual que en el zaguán de entrada, dos enormes estatuas femeninas de corte griego y con el torso semidesnudo sostenían sendos candelabros en los que la luz eléctrica encendía, en realidad, decenas de lámparas que simulaban ser velas. Todas las obras de arte que había visto hasta el momento en el palacio eran extraordinarias, pero aquella parte del edificio estaba envuelta en un ambiente más íntimo.
Los suelos, en vez de ser de mármol, imitaban mosaicos de la antigua Roma; las paredes se vestían con molduras de madera noble y varias pinturas en techo y paredes jugaban al engaño para simular que aquellos querubines y seres mitológicos eran de verdad."
Llamaban a la habitación la Sala de Joponiserias, aunque su padre se refería a aquel espacio como el «salón rojo» por el contraste de ese color con los fondos negros y áureos de la estancia …Como en casi todas las dependencias del edificio , una chimenea ocupaba parte de la pared medianera con otra habitación , y sobre la misma brillaban los contornos del marco dorado y rojo de un enorme espejo con relieves orientales.
“¿Qué lugar tan extraordinario era aquella pequeña iglesia, en la que hasta el más ínfimo espacio, del suelo al techo, estaba pintado al fresco? Parecía una Capilla Sixtina diminuta, pero que te envolvía por competo dentro de su planta elipsoidal. Columnas salomónicas, San Antonio ascendiendo al cielo rodeado de arcángeles en la cúpula y, en las paredes, ángeles, niños y mancebos fingían sujetar enormes tapices…..”








