Una constante en los diferentes libros de Santiago Díaz son los personajes contradictorios y llenos de claroscuros y la crudeza de la trama, que en este caso comienza con el descubrimiento del cuerpo de una joven que ha sido madre antes de morir y que puede confirmar que quizá no es un caso aislado sino otro más de los secuestros que cada pocos años se producen en situaciones similares.
No faltan otras subtramas y alusiones a los libros anteriores tanto de Jotade como de Indira.

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