lunes, 8 de junio de 2026

LOS INGRATOS ( Pedro Simón)

El libro va ganando emotividad y te toca todas las fibras. Soy madre y he sido maestra, más a mi favor para disfrutarlo y “sufrirlo”.

El autor, como el mismo dice al final del libro, hace inventario de las ausencias y vuelve a recorrer los espacios de la niñez con emotividad y lirismo. Un libro nostálgico que habla del amor, del dolor que se transforma y sana, de las personas que han estado en nuestras vidas y a las que a veces no hemos agradecido su entrega.

Esta novela es una historia sencilla pero de una gran profundidad y que no deja de conmovernos. Ha sido una lectura muy bonita.


Citas que me han gustado:

“Eso debía ser crecer, que te pasase lo mismo que al pan. Que recién hecho está blando y caliente y que, con el paso del tiempo, en cuanto te descuidas, se vuelve una piedra dura y fría a la que no hay modo de hincarle el diente.”


"Se van marchando. Un día se marchan los siete años, pum. Otro día se marchan los ocho, pum. Otro día se van los nueve, pum. Y después no los busque por ninguna parte, porque, si los encuentra, seguro que ya no son sus hijos. Sino parecidos. Con sus apellidos. Con algunos gestos de entonces, eso sí… Se han ido y ya no vuelven. Y tú entonces te dices dónde leñes has estado mirando y qué has estado haciendo todo este tiempo".


"No da miedo el silencio con el que vive una sorda, señorita.  Da miedo el silencio con el que vive la que puede oír a las mil maravillas, pero no tiene ruidos cerca. O no los quiere. O huye de ellos como del demonio. Porque se cree que toda la vida los va a tener ahí. Y no.

El primer silencio es ley de vida. No sé si me explico.

El segundo silencio es la misma muerte.

¿Cuándo fue la última vez que buscó el ruido de los hijos, eh? Diga". 




"Yo le dije que marchara, que ya estaba la Emérita. que no se preocupase. Y luego lo fui poniendo todo en su sitio, que es como quitarle vida a una casa.

Mala cosa el orden, señorita. Una se levanta por la mañana y ve que no ha cambiado nada de lugar. Que solo hay un plato en el fregadero. Que no va a entrar nadie corriendo por el pasillo. Y que todo va a seguir igualito en el mismo sitio a las once y a las tres y a las nueve. Habrá un día en que eche en falta este revoltijo, se lo digo yo. Y que se emocione, dentro de mucho, cuando vea una peonza en el cajón de los cubiertos".


"Cuando me preguntaban qué quería ser de mayor, decía lo que ellos querían escuchar. Pero la verdad es que yo no quería ser nada. Y menos ser mayor. Nunca. Me habría quedado siempre allí. A salvo".

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