Singer fue una de las marcas de máquinas de coser que se hizo muy popular en la posguerra pues era una herramienta de trabajo y ahorro en los hogares españoles. La mayoría de la población española vivía de forma precaria y aunque la adquisición de una máquina requería del ahorro de varios meses muchas familias hacían esa inversión pues era una garantía para obtener luego un jornal.
Toda esta introducción tiene que ver con esta novela de Ana Lena Rivera que hace que una máquina de coser sea el hilo conductor de la historia de varias generaciones de mujeres que han ido heredando una máquina de coser que guarda un secreto.
Conocemos la vida de cuatro mujeres con constantes saltos del pasado al presente, que es lo que menos me ha gustado de la novela pues a veces llegas a despistarte. Una vida muy difícil y dura para los españoles de la posguerra, y más en una zona minera, pero sobre todo para las mujeres pues durante muchos años tuvieron que vivir el modelo que imponía el Régimen: la sumisión, el servicio, el sacrificio, el reducir su espacio al ámbito domestico, etc.
Lo que más me ha gustado de la novela ha sido la forma de presentar la situación de la mujer en España y su evolución a lo largo de los años.
“-Pero si no estudio seré una burra- protestó Águeda, desesperada ante la posibilidad de perder a Florita.
- A las mujeres no nos hace falta saber más que leer, escribir y echar las cuentas porque otra cosa no nos dejan hacer, así que ¿para qué quieres seguir?”

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