El segundo libro que hemos leímos en la temporada 2025-2026 del Club de lectura Dulcinea es la novela "La ciudad de los prodigios" de Eduardo Mendoza. Me gustan mucho los libros que hablan y describen ciudades y todavía más si las he visitado y en la lectura vienen a mi memoria algunas localizaciones. Esta novela la he disfrutado porque narra en paralelo la historia de Onofre Bouvila y el crecimiento de la ciudad de Barcelona en el amplio abanico de los cuarenta años que transcurren entre la Exposición universal de 1888 y la de 1929.
De esa contextualización histórica de la novela admiro la gran documentación sobre la época, sobre todo de la construcción en el Parque de la Ciudadela de los edificios de la exposición, de los que casi no se conserva ninguno, de la vida de la ciudad, describiendo tanto los ambientes de los bajos fondos como de las zonas más elegantes; y de los cambios que se producen en el tiempo en que transcurre la novela.
“ Había sido un siglo comparativamente parco en guerras; por el contrario muy rico en novedades: un siglo de prodigios (…) La energía eléctrica, la radiofonía, el automovilismo, la aviación, los adelantos médicos y farmacológicos iban a cambiarlo todo radicalmente: las comunicaciones, los transportes y muchas otras circunstancias de la vida; … (pág 231)
Y sobre las cuestiones políticas no es de extrañar que uno de los reyes peor valorados de nuestra historia monárquica sea Alfonso XIII. Uno de los asuntos que minó su imagen fue su apoyo a la guerra de Marruecos, que derivó en desastres como el de Annual y que aparece reflejado en la novela. Eduardo Mendoza se caracteriza por hacer comentarios muy sarcásticos pero el trasfondo que tienen es increíble.
“Las madres de los reclutas que habían de partir para África volvían a manifestarse, como lo habían hecho en tiempo de la guerra de Cuba, en la estación ferroviaria, se sentaban en las traviesas y no dejaban salir al tren. Las damas de una asociación católica, que habían acudido a esa estación a repartir crucifijos entre la tropa, instaban al maquinista y al fogonero a que pasasen sobre ellas. No sé si a los caloyos les gustará ver cómo descuartizamos a sus madres, replicaron aquellos” (pág. 242).
A veces resulta desconcertante y difícil separar lo que es ficción de algunos hechos de lo que fue la realidad como la presencia de la zarina y Rasputín en Barcelona, o de Mata Hari, incluso el episodio de la película de Quo vadis. Hay situaciones muy absurdas y disparatadas en toda la novela que te hacen sonreír como que algunas santas se presenten ante el alcalde de Barcelona.
Del estilo de la novela destaco los toques de humor y la sátira que destila y las profundas reflexiones sobre la sociedad, la lucha de clases, la violencia y los abusos sexuales, las burbujas inmobiliarias, etc.
“Al final llegó a la conclusión de que la naturaleza humana era brutal y despiadada por esencia, de que solo la educación cívica podía transformar al individuo en un ser mínimamente tolerable” ( pág. 28)
“El perdulario desconocía sus derechos, y de haberlo conocido, no habría sabido cómo hacerlos valer y aún cuando lo hubiera sabido, es dudoso que la judicatura se los hubiera reconocido; siempre le tocaba perder” (pág. 119)
El entramado es la historia de la ascensión social de una persona sin muchos escrúpulos ( Onofre Bouvila), que pasa de llegar a la ciudad sin trabajo y sin posibles a ser uno de los hombres más ricos de la ciudad.
Citas del libro que me han evocado un viaje:
“Por fin, al cabo de un siglo y medio de existencia, fueron demolidos los murallones de la Ciudadela ( símbolo de hostilidad e infamia). El terreno que ocupaba y los edificios que allí había fueron donados a la ciudad, como para borrar tanto dolor acumulado (…) Del recinto se decidió hacer un parque público(…) A este parque se llamó y aún se sigue llamado ‘el parque de la Ciudadela’(…) En 1987 se estaba levantando allí lo que había de ser el recinto de la Exposición Universal ” (pág. 35)



