La historia de tres mujeres que se niegan a someterse, que no se resignan a sus destinos pero llevan una gran carga sobre sus espaldas.
Smita vive en Baldlapur, y pertenece a la casta de los intocables, la categoría más social más baja de la India; Sarah en Montreal, Canadá, es una prestigiosa abogada ; y Giulia en Palermo, Italia, tendrá que hacer frente a la empresa familiar que se ve avocada a la desaparición.
Tres vidas aparentemente inconexas que te mantienen expectante y con un buen final que cierra el círculo.
Una preciosa novela que toca el corazón. Mujeres que ven cómo su mundo se derrumba pero dejan un poso de esperanza.
" Le reprocha su falta de valentía, el amargo fatalismo con el que ha recubierto su vida. Le habría gustado marcharse con él. Dejó de quererlo en el instante en que se negó a luchar" (pág. 129)
"están dejándola de lado. Esa violencia tiene un nombre que le cuesta pronunciar: discriminación. Una palabra que ha oído cientos de veces en sus juicios, aunque nunca le ha afectado realmente, o eso creía." (pág. 180)
“Qué tratamientos hay contra la exclusión? …Luchar, si, pero ¿cómo?” ( pág. 181)
"Los carnívoros son útiles para la naturaleza porque devoran a los débiles y los enfermos. Su hija se echó a llorar. Sarah la consoló diciéndole que los seres humanos no obedecen esa ley. Se creía en el lado bueno de la barrera, en un mundo civilizado: Se equivocaba" (pág. 213)
Citas que me han gustado
" Le reprocha su falta de valentía, el amargo fatalismo con el que ha recubierto su vida. Le habría gustado marcharse con él. Dejó de quererlo en el instante en que se negó a luchar" (pág. 129)
"están dejándola de lado. Esa violencia tiene un nombre que le cuesta pronunciar: discriminación. Una palabra que ha oído cientos de veces en sus juicios, aunque nunca le ha afectado realmente, o eso creía." (pág. 180)
“Qué tratamientos hay contra la exclusión? …Luchar, si, pero ¿cómo?” ( pág. 181)
"Los carnívoros son útiles para la naturaleza porque devoran a los débiles y los enfermos. Su hija se echó a llorar. Sarah la consoló diciéndole que los seres humanos no obedecen esa ley. Se creía en el lado bueno de la barrera, en un mundo civilizado: Se equivocaba" (pág. 213)
